Los miedos en la infancia

0

los-miedos-en-la-infancia-entrada

Por Paula Borrego Iglesias. Directora Gabinete Dinaf.

Cada vez nos encontramos más consultas de padres que nos relatan como sus hijos pequeños presentan diferentes miedos y no saben cómo gestionarlos. Algunos miedos llegan a ser perjudiciales al desarrollo del niño; sin embargo, hay otros que incluso pueden hacer que el niño evite algún accidente. Por ejemplo, miedo a cruzar la calle, miedo a caerse del columpio, etc. Son miedos que ayudan al niño a ser más precavido en situaciones que exigen más cautela.

Los miedos aparecen y desaparecen sin darnos cuenta de ello. Y cambian a medida que va creciendo el niño. No se puede acabar con todos sus miedos porque éstos también les permiten entender el mundo y sentirse más seguros en su habilidad para adaptarse a su entorno.

Los miedos normales que presenta el niño durante el crecimiento son expresión de su proceso de maduración emocional, social e intelectual, y van quedando atrás al superarse cada etapa. Estos miedos se denominan miedos evolutivos. Cuando, por el contrario, estos temores evolucionan de modo diferente, ya sea por una excesiva persistencia en el tiempo, por su intensidad, o por las situaciones a las que se asocian, es posible que resulten patológicos. Estos se denominan miedos aprendidos.

saber-escuchar-a-nuestros-hijos

Qué debemos hacer

  • Transmitir seguridad y confianza.
  • No demostrar ni manifestar nuestros miedos delante de ellos. El miedo puede transmitirse de padres a hijos mediante el aprendizaje por observación. Unos padres miedosos además pueden interferir en la desaparición del miedo de los hijos impidiendo que estos exploren su entorno. La falta de experiencia influirá de forma decisiva en la consolidación de los miedos y su posterior transformación en las posibles fobias.
  • Seleccionar las películas y lecturas de nuestros pequeños y vigilar que sean adecuadas para su edad.
  • Contar cuentos agradables exentos de terror y violencia.
  • Fomentar la autonomía e independencia para explorar su entorno.
  • Reforzar los comportamientos valerosos.
  • Introducir los cambios importantes de manera gradual.
  • Evitar la sobreprotección ya que fomenta la dependencia.
  • Saber escuchar y dedicar tiempo a nuestros pequeños y a las cosas que les preocupan.
  • No tomarnos la situación como un problema sino como un pequeño escalón a superar dentro del propio proceso evolutivo.
  • Aprender que no hay culpables sino buscar soluciones.
  • Aprender a reconocer y controlar nuestros propios miedos e inseguridades para procurar no “contagiarlos”.
  • Paciencia y muchas dosis de humor y desenfado.

Qué NO debemos hacer

niña-columpio

  • No asustar o amenazar a nuestros pequeños con personajes imaginarios que pueden causarles algún daño tipo el hombre del saco, el coco…aunque a corto plazo sean efectivos para resolver una situación puntual, a la larga hará que nuestros niños crezcan con miedos e inseguridades ante algo que ellos no pueden controlar.
  • No burlarnos o reírnos de los miedos que nuestros hijos manifiesten. Si le ridiculizamos o nos burlamos de ese miedo disminuirá su confianza. Frases como: “no seas tonto un niño tan mayor como tú no puede tener miedo de esas cosas” o “no te da vergüenza tener estos miedos” son más frecuentes de lo que nos pensamos y aunque pueda parecer lo contrario no ayudan en absoluto a la extinción del miedo.
  • No transmitir más miedo a nuestros hijos del que ya tienen. Ellos necesitan tener nuestra seguridad y confianza.
  • No mentirles. Decir que una inyección no le dolerá por ejemplo es mentir. Si mentimos sobre una situación de miedo le producirá más temor.

niña-dormirok

  • No obligar a nuestros pequeños a pasar por situaciones que temen. Los miedos no se superan enfrentándose a lo temido sin estar preparado. En lugar de ayudar en algunas ocasiones intensifica el miedo al hacer que se acerque a el sin habilidades suficientes como para superarlo. Deben ir acostumbrándose poco a poco al estímulo temido, mediante aproximaciones sucesivas.
  • No transmitir nuestros temores personales a nuestros hijos. La manera de enfrentarnos a ellos será un modelo para nuestros pequeños que acabarán imitándonos y aprendiendo nuestros temores.
  • No obligarles a afrontar sus miedos en solitario. Este es un gran error. No debemos obligar a nuestro hijo a entrar solo en una habitación a oscuras si tienen miedo a la oscuridad ya que estaremos aumentando su ansiedad y por tanto su miedo. Además su sensación de incapacidad no le dejará sentirse orgulloso de sí mismo y es muy probable que nunca supere de esta manera su miedo.
  • No le des demasiada importancia y trata de evitar hablar continuamente del tema o intentar enfrentarle continuamente al estímulo temido.

Si seguimos estos consejos seguro que los miedos seguirán su curso natural y vuestros hijos serán unos niños que crezcan más seguros y autónomos.

Compartir

[La Revista de Montecarmelo]

CIERRE TEMPORAL DE LA REVISTA

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Scroll Up