JAM: el mercado de toda la vida

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Muchos son los vecinos del barrio que ya conocen el Mercado Jam, un mercado de toda la vida con unos productos de calidad y una atención inmejorable.

mercado

Jam es fruto de la ilusión de José Antonio, un empleado de banca que, tras la crisis en el sector, tuvo que buscar nuevos horizontes. La idea de montar un mercado rondó por su cabeza alrededor de 5 años, hasta que la llevó acabo en septiembre del año pasado, cuando abrió las puertas de Jam.

¿Qué tiene este mercado de barrio que lo hace diferente? Lo primero, sus productos. Encuentras carnes, embutidos, pescado, frutas y verduras y productos de repostería de calidad. Lo segundo, la atención que ofrecen los empleados. En Jam no sólo te atienden sino que te aconsejan y procuran ofrecerte aquello que buscas, aunque lo tengan que traer expresamente para ti.

Julian

Hablando con sus empleados nos encontramos con Julián, pescadero de toda la vida. Comenzó en este sector con 18 años, pero ya hacía mucho tiempo que el oficio corría por sus venas puesto que viene de familia de pescaderos. En sus propias palabras es un “enfermo de la profesión”. Trabaja de sol a sol, literalmente. A las 4:00 horas de la mañana llega a Mercamadrid para escoger el mejor pescado y a las 9:00 horas ya está preparado para atender al público. ¿Qué hace que muchos vecinos hablen maravillas de él? La predisposición para satisfacer al cliente, aunque esto pueda llevarle más tiempo del esperado. Hablando con él nos enteramos de que un pescado fresco es aquel que tiene las agallas rojas, su aspecto es terso y sus ojos brillan o que los lunes no hay pescado excepto el que entra de importación.

Gero

En el puesto de al lado nos topamos con Gero, un frutero con muchos años de profesión a sus espaldas. Su día a día se asemeja al de Julián: se levanta muy temprano para ir a Mercamadrid y así obtener el producto mejor y más fresco. No le importa cortarte una piña o hacerte trozos una calabaza, si así se lo pides. Sabe de su profesión todo lo habido y por haber, claro está que lleva en ella prácticamente desde que le salieron los dientes. De entre las cosas que aprendemos tras un ratito conversando con él destaca, por ejemplo, la forma de saber si una piña está madura: basta con tirar de una de sus hojas centrales y si esta sale fácilmente, eso significa que sí lo está. Y si buscas un producto que Gero no tiene en ese momento, puedes pedírselo y él lo intenta conseguir en sus visitas a Mercamadrid.

panaderia

Mientras hablamos con Gero, una chica de aspecto extranjero y muy sonriente —aunque demasiado tímida como para aparecer en la foto—, nos mira desde su lugar de trabajo, la panadería situada en el lado contrario a la frutería. Se trata de Slavicha, una yugoslava afincada en España hace más de 20 años. La mayoría de la repostería que vemos en la vitrina de su puesto es de elaboración artesanal. Nos llama la atención unas empanadas en apariencia riquísimas: una de carne picada, pasas, manzana y piñones y otra de atún, cebolla caramelizada, queso y mermelada de tomate. Nos dice que los viernes por la tarde y los fines de semana tienen panes de masa madre (hechos con levadura natural). Además, también es posible encargar tartas de fondant y dulces de su tierra. Nos alejamos del puesto con cierto hormigueo en el estómago…

joaquin

En los puestos centrales del Jam, los primeros que encuentras al entrar en el mercado, trabajan Joaquín, charcutero de toda la vida y Santiago, carnicero de cuna. Joaquín lleva 30 años en la profesión. Trae embutidos de Córdoba, Extremadura y Salamanca. Sus productos estrella, los que más vende, son el jamón y el lomo ibéricos. Santiago trae carnes de Galicia, Asturias, cordero lechal de Valladolid y cerdo de Salamanca. Su puesto se llena las tardes de entre semana y los fines de semana todo el día. Lo que más demanda tiene es la ternera.

En el ratito que pasamos hablando con el dueño del Jam, José Antonio y sus empleados, lo que más nos llamó la atención es la cordialidad con la que atienden a los clientes. De hecho, como dato curioso, el Jam no tiene un horario pegado en su puerta de acceso. ¡Claro que los empleados tienen su horario!, como en todos los comercios pero aquí, si un cliente llega apurado a la hora del cierre, se le atiende de igual manera.

Encontrarás el Mercado Jam en la avenida del Monasterio de El Escorial, 84.

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[La Revista de Montecarmelo]

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