Montecarmelitanos de adopción

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Montecarmelitanos de adopción: conoce a tus vecinos extranjeros.

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Arriba, a la izquierda: Bárbara Ramirez, esteticista de Peluquelandia. Derecha: Hayley Pickett, maestra de inglés en Academia Talk Talk Idiomas.

Beatriz Pérez Ruíz

Dando un paseo por el barrio te das cuenta de la cantidad de extranjeros que viven en él. Alemanes, ingleses, peruanos, chinos, daneses, etc. Todos ellos vinieron a Madrid por un motivo -trabajo o amor, entre otros- y se han quedado a vivir en el barrio de Montecarmelo, en el que aseguran sentirse muy a gusto. Algunas de estas personas han querido contarnos su historia.

Lidia Angüita (36 años) nació en  Dortmund (Alemania) y vino a vivir a España a los 26 años “para cambiar de aires y de profesión”. Actualmente es la encargada de la tienda Fass Bakery & Café de productos alemanes, un local que acaba de inaugurar su terraza en Montecarmelo.

Fass-BakeryokLidia cuenta que eligió el barrio cuando se enteró de la apertura del colegio alemán porque “este tipo de tiendas de degustación están proliferando mucho en Alemania” por eso le pareció “una buena idea que los alemanes del barrio tuvieran acceso a estos productos”, explica, “se trata de una tienda muy pequeña  que contrasta con las grandes cadenas, pero es perfecta para un barrio como Montecarmelo que, a pesar de estar en una gran ciudad, no deja de ser un entorno familiar y cercano”.

Con ella coincide Hayley Pickett, una maestra de inglés de 34 años que llegó al barrio desde San Francisco (California), en plena crisis económica, para ganar experiencia como profesora y hacer de su condición de expatriada “un estilo de vida”. Ahora vive con su novio madrileño en Montecarmelo “un barrio muy tranquilo, aunque preferiría que estuviese un poco más cercano al centro” y trabaja en la academia Talk Talk Idiomas.

Además de la versatilidad y tranquilidad del barrio, lo que atrajo a la alemana a iniciar aquí su negocio fue el trato con los vecinos, “en Montecarmelo hay muchísimas familias con niños y los niños con su naturalidad e inocencia le alegran a uno constantemente la vida, además una gran virtud del español es su hospitalidad, en el barrio han sido abiertos e increíblemente hospitalarios”.

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Hayley Pickett, maestra de inglés en Academia Talk Talk Idiomas.

Hayley también considera que “todo el mundo fue muy amable  y considerado”, quizás porque españoles y estadounidenses son “bastante parecidos”. También para Lidia, “el español y el alemán encajan perfectamente. De hecho conozco a no pocos alemanes que han venido por unos años a España por motivos de trabajo, pero que han decidido quedarse a vivir aquí. También conozco a muchísimas parejas formadas por una española y un alemán y viceversa…¡Por algo será!” bromea.

A su llegada al barrio la alemana ha podido observar algunas diferencias: “tanto unos como otros suelen ser muy trabajadores pero los estilos de vida son diametralmente opuestos”, explica la encargada de Fass Bakery & Café, “el alemán tiende a ser más serio que el español. Suele ser muy responsable, puntual, organizado y disciplinado. El español es más alegre, creativo y flexible. Cuando las cosas no salen como está planeado, el alemán se suele quedar paralizado y es cuando tiene que intervenir el español para sacar las castañas del fuego…”.

Para la profesora de inglés, comparar nacionalidades en sencillo, “mientras en Montecarmelo juegan al fútbol y al pádel, visten de Zara y quedan los fines de semana para tomar algo con los amigos, como jamón y gin tonics…En San Francisco vemos baseball (go Giants!), hacemos yoga, llevamos ropa vintage y comemos hamburguesas, bebemos en Starbucks y los fines de semana compramos productos orgánicos y veganos en mercadillos de granja”, resume.

Peluquelandia. Avenida del Monasterio de El Escorial, 73.

Peluquelandia. Avenida del Monasterio de El Escorial, 73.

Para Bárbara Ramirez (45 años) esteticista de Peluquelandia, peruanos y españoles son todo lo contrario “los de mi nacionalidad son más extrovertidos, los españoles no son tan abiertos, son muy reservados” aun así “el trato ha sido excelente, estamos muy contentos con ellos y creo que ellos con nosotros” cuenta Bárbara, que dejó Lima hace 27 años para conocer mundo. Ahora se ha instalado en este barrio que “tiene de todo y está todo muy cerca, es muy barrio muy vivo gracias a la cantidad de restaurantes, niños y gente joven”.

Aunque aprecia el “optimismo, generosidad y alegría de vivir” de sus vecinos, Lidia no puede evitar echar de menos a sus amistades y las fiestas típicas de su país “especialmente la temporada de Navidad”.  Además de a sus amigos, Hayley añora “las tiendas de segunda mano y la playa” de su California natal. “Me gustaría conocer más extranjeros en el barrio; incluso he pensado en crear una ‘noche internacional’ donde españoles y extranjeros puedan mezclarse y practicar sus idiomas”.

Además de cuestiones obvias, como el idioma o el clima “que en Alemania es deprimente”,  Lidia ha reparado en otras diferencias como las laborales y educativas: “en mi país, los profesionales, sean albañiles, fontaneros o dependientas, conocen bien su oficio, son muy respetados y no tienen muchas dificultades para encontrar trabajo. En España aún hoy se valora a la gente por lo que ha estudiado y los títulos que tiene y no por lo que puede aportar a la sociedad” lamenta.

Por otro lado, aunque en Alemania son “muy cívicos y se preocupan por el medio ambiente, son extremadamente disciplinados con la separación de basuras cosa que aquí no sucede tanto. También  es verdad que se preocupan demasiado por lo que hace mal el vecino, tienen que controlarlo todo” recuerda la encargada. Además allí “se fomenta mucho la independencia de los niños desde muy pequeños. Suelen madurar antes, pero esto inevitablemente provoca un distanciamiento entre las familias”. Por eso Lidia valora las familias españolas “que se apoyan durante toda la vida”.

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Bárbara Ramirez, esteticista de Peluquelandia.

Por su parte, Bárbara explica que “aunque aquí todo esté mucho más avanzado que en Perú, no puedo evitar echar de menos sus playas y sus comidas”. Todas destacan la versatilidad del barrio, “con sus tiendas asiáticas y sus guarderías alemanas” dice Lidia,  mientras Hayley recuerda la tienda de American Flavor, “que importa nuestra famosa comida basura… ¡aunque yo trato de alejarme de ella!, bromea la californiana. Ya sean de Perú, EE.UU. o  Alemania, estas tres mujeres son ya unas vecinas más de nuestro barrio.

 

 

¿Eres extranjero en el barrio o conoces a alguien que lo es?¿Te gustaría contarnos tu historia? Escríbenos a redaccion@larevistademontecarmelo.com y estaremos encantados de conocerte.

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[La Revista de Montecarmelo]

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